La dura escuela de la vida

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“Un rasgo característico de nuestra época es la velocidad, que se infiltra en todos los niveles de la vida (en la vida cotidiana, en la familiar) tiñendo la competencia entre sujetos, grupos e instituciones. Dando lugar a un tipo de “subjetividad social que se destaca por la necesidad perentoria de inmediatez, el empuje a procesos acelerados, la búsqueda permanente de éxito, la presión por competir y estar siempre en el lugar de los ganadores, el alejamiento de sentimientos de dolor y la sustitución del placer y del dolor por las categorías de éxito o fracaso.”

(Puget, Braun y Cena)

By Rodrigo Peretti

En un mundo con exceso de información,  donde todo está al servicio de la conexión pero no de la vinculación,  donde los tiempos para escuchar al otro están  con opciones en x 2 y la idea del éxito está asociada al negocio,  están nuestros niños esperando por nosotros.

Los niños no han cambiado , son los mismos que hace 100 años,  lo que cambió es el contexto , la cultura en la que viven y la mirada que se tiene sobre ellos. Tal vez los adultos no estamos lo suficientemente preocupados por lo que está ocurriendo con la infancia ,los tiempo son demasiados acelerados y puede que nuestro registro sobre ellos sea pobre y superficial , sin embargo curiosamente nos preocupamos por lo que acontecerá con ellos en un mundo tan veloz e híper-conectado. Ese mundo que creemos conocer , parte de lógicas de negocios  y tecnología , tal vez sea esa la razón por la que los padres acercan a estos niños muy tempranamente estas ideas. Hoy los niños han dejado de hablar de creatividad y de sueños ,sin embargo palabras como  “dólar” ,“compras de juegos online” ,“criptomoneda” , “ inversión” pueden ser escuchadas en niños de 7 a 10 años.  ¿Estos niños serán más competentes  para el mundo que viene?.

Catherine l’ecuyer anuncia que un niño estará preparado para poder utilizar tecnología cuando conozca la diferencia entre discernir y juzgar, tenga criterio de relevancia , poder diferenciar aquello que es importante de aquello que no lo es , poder conocer muy bien lo privado de lo público, tener sentido  de intimidad y discreción,  poder actuar con moderación y controlar los impulsos, ¿ puede un niño hacer eso? La respuesta es no, es por eso que un niño no está preparado para recibir esos dispositivos a la edad que se los entregamos.

El mundo de hoy  reemplaza a los niños y jóvenes la idea del logro con esfuerzo por la facilidad del  éxito , la gratificación del proceso por el goce inmediato y el conocimiento por la información, el entender ha terminado para transformarse en ver , Pero, ¿que necesitan los niños para el mundo que viene…?.

Expertos argumentan que un niño deberá de tener pensamiento crítico, creatividad, comunicación , colaboración y lo más importante de todo , capacidad para adaptarse a los cambios. ¿Como los niños  van a ser capaz de  ver  las necesidades de los otros para colaborar si  en el mundo donde habitan no abunda la sensibilidad ? , ¿cómo un niño va a ser sensible frente a la mirada de otro , si esa mirada está vacía de sentido?, ¿Como un niño va a desarrollar pensamiento crítico sin poder pensarse a sí mismo y  reflexionar, para eso hay que tener tiempo , silencio , templanza y tantas otras cosas más. ¿Como la educación va brindarle  experiencias que ayuden al niño a estar preparado , si el valor social de la educación es pobre  y se prioriza las ciencias duras en desmedro de las blandas. ¿Como un joven va a poder pensar más allá de la información que recibe por las redes sociales, si  las escuelas  se ven obligadas a entregar cada vez más textos simples y sencillos debido a  la pobre interpretación de los mismos y las grandes dificultades para poder abstraer las ideas más importantes, sin mencionar que existe una creencia de “relativismo moral” donde nada es superior , todo es igual , saber y no saber es lo mismo  este pensamiento destruye  dos instituciones , la familia y la escuela.

Aprendemos amar en la medida que fuimos amados, aprendemos a cuidar a otros cuando en el vínculo primario  figuras significativas cuidaron de nosotros y  fuimos mirados con cariño y esperanza, nuestras miradas se intercambiaron con experiencias gratificantes del entorno que nos enseño que los sentimientos y emociones de los demás son importantes y aprendimos a respetar esos sentimientos y hacernos responsable de ellos , porque esas personas del entorno nos mostraron en forma de  actos humanos  su importancia, cedemos el asiento  a una persona mayor porque vimos esos gestos humanos, pero esos comportamientos existieron porque se desarrolló en el cerebro de esas personas la capacidad de conmoverse por el otro y empatizar.

Si perdemos poco a poco las funciones más altas de nuestro cerebro humano, volveremos a las guerras sin sentido , la barbarie por los territorios y perderemos sencillamente la capacidad  humana más desarrollada, la de cuidarnos los unos a los otros y amar. 

La vida que les espera a los niños será difícil  en la medida que sus pensamientos , sentimientos y emociones queden atrapados a los algoritmos de redes y  sistemas  que escapan de su comprensión y desarrollo.

BIBLIOGRAFÍA 

Lo que los niños necesitan aprender para triunfar en 2050-Yuval Harari “21 lecciones para el siglo XXI

Conferencia de Catherine L’Ecuyer sobre el uso de la tecnología en la infancia y la adolescencia.

Conferencia «Somos lo que la educación hace de nosotros». Francisco Mora, doctor en Neurociencia