Imagen (Eglantyne Jebb fundadora de save the children)
By Rodrigo Peretti
“Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niño” Eduardo Galeano
A través de nuestros ojos observamos la tragedia de la infancia: niños trabajando en las calles, tocando timbres, pidiendo dinero, ropa o comida, ingresando a un mundo de negocios del que deberían estar apartados, siendo explotados y vulnerados en todos sus derechos. Solo basta prestar atención para ver estas escenas que naturalizan una vida llena de carencias y descuidos.
Preguntarse dónde han estado los niños en la historia de la humanidad es reconocer, tal vez, que han sido —y siguen siendo— los grandes olvidados. Ya en el año 500, cuando el niño era considerado un objeto de absoluta propiedad del adulto, hasta la actualidad, se registra la tragedia de la infancia. Hoy quizá con frases como: “Es mi hijo y con él hago lo que quiero”.
María Montessori decía: “La infancia nunca ha sido más que la etapa anterior a la adultez, que debe dejarse atrás para llegar a esta, y jamás se ha reconocido que el niño es una persona independiente con sus propios derechos”. ¿Será esta la razón de nuestro descuido?
Recordando la historia de los derechos del niño, una mujer llamada Eglantyne Jebb, fundadora de Save the Children, tuvo un rol determinante en la lucha por la infancia. Convenció a la clase política y a la sociedad británica de la necesidad de ayudar a los niños y niñas durante la Primera Guerra Mundial, a través de la difusión de folletos donde denunciaba la hambruna que sacudía a Europa y lo que ocurría con los niños en la guerra. Es interesante pensar que solo mediante las imágenes del horror la sociedad tomó conciencia y reaccionó.
En 1922, Eglantyne propuso un documento que definiera los deberes de los adultos hacia los niños. La Sociedad de Naciones aprobó la Declaración de Ginebra en 1924, donde por primera vez se reconoció la existencia de los derechos del niño y la responsabilidad del adulto de velar por ellos. Este documento fue la base para la Convención sobre los Derechos del Niño de 1959.
Pero, ¿qué lugar ocupa la infancia en la actualidad? Tenemos un marco legal que los protege, pero ¿realmente los adultos velamos por esos derechos? ¿Cuándo fue la última vez que la sociedad salió a las calles para defender los derechos del niño, contra el trabajo infantil, el maltrato, o para exigir mejoras en la calidad educativa? Los derechos del niño existen, pero están tercerizados en los adultos que deberíamos garantizar su cumplimiento. Entonces, ¿por qué la sociedad duerme sabiendo esta tragedia? ¿Será el sentimiento de impotencia el que nos paraliza, o quizá la negación de reconocer que somos responsables?
¿Cuántas cosas les pedimos a los niños que hagan por y para nosotros? Los adultos les trasladamos nuestros ritmos acelerados, nuestras agendas cargadas de reuniones, nuestra poca paciencia frente a su deseo de juego eterno. Los llevamos a marchas para defender derechos que no conocen, los sentamos en sillas demasiado altas para ellos y los exponemos a conversaciones que no entienden. Los sometemos a tecnologías que no respetan su naturaleza, les abrimos un mundo de estímulos que satura sus sentidos y los anestesia de la realidad que los rodea.
Les quitamos la posibilidad de apreciar la belleza de lo ordinario, el disfrute de los tiempos lentos y el placer de lo real. Les pedimos que aprendan a ritmos homogéneos, olvidando sus propios ritmos. Los dejamos solos en casa a edades tempranas, alegando “ya es grande”. Les pedimos que sean alguien, sin darles las experiencias necesarias para serlo. Los comparamos, los gritamos, los exigimos, los usamos, los olvidamos.
“El niño ha sido olvidado, pero ha sido olvidado de muchas formas. Es el ciudadano invisible que vive en un mundo donde hay de todo para todos, excepto para él”.
—María Montessori
BIBLIOGRAFÍA
La infancia y derechos humanos , hacia una ciudadanía participante y protagónica -Manfred Liebel y Marta Martinez Muñoz
Maltrato infantil -Una deuda con la niñez -Diana Becher de Goldberg
Maria Montessori- La mente absorbente
Maria Montessori -Educación y paz – 1949
Clare Mulley -La mujer que salvaba a los niños – Una bibliografía de Eglantyne Jebb fundadora de Save the Children
